La dirección de ALSA y los representantes de los trabajadores han alcanzado un acuerdo que ha permitido cancelar la huelga prevista. El pacto contempla la puesta en marcha de una Comisión Específica formada por miembros de la empresa y de la parte social, cuyo cometido será estudiar posibles casos de discriminación y evaluar la situación de la flota, entre otras cuestiones relevantes.
Asimismo, el Gerente de Contrato se compromete a mantener un canal de comunicación directo con la representación laboral para agilizar la resolución de incidencias.
No obstante, el acuerdo deja fuera a varios colectivos: conductores de VTC, personal de limpieza, administrativos y trabajadores de taller. Esta exclusión ha generado malestar, aunque desde la parte social reconocen que la capacidad de negociación estaba condicionada por la postura empresarial. Para estos grupos se prevé negociar soluciones específicas más adelante.
En cuanto a los vehículos, los trabajadores recuerdan que tras la adquisición del Grupo 1844 por parte de ALSA se produjo una mejora inicial de la flota, pero consideran que la inversión perdió impulso con el tiempo. Confían en que ahora se retome ese esfuerzo hasta garantizar un estado adecuado de los autobuses.
Aunque califican el acuerdo como básico, han optado por dar un voto de confianza a la empresa. Sin embargo, advierten que podrían reactivar las movilizaciones si no se materializan las mejoras prometidas.

