La prohibición de comprar papas de Inglaterra, que ha supuesto un incremento en el precio de este producto básico para la dieta de la población canaria, también ha provocado que el sector de la restauración isleño suspenda la producción de algunos platos en sus menús con el fin de priorizar los pocos tubérculos que consiguen para acompañar platos o en potajes.
La falta de papas en el mercado debido a las restricciones para importarla desde Reino Unido sin que la producción local pueda hacer frente a esta coyuntura ha impulsado al alza el precio de este producto, lo que ha alcanzado de forma directa a la restauración.
El consumidor notará la subida en su bolsillo y es posible que afecte a su decisión de adquirirlas.
Muchos comerciantes coinciden en que la papa congelada vivirá paralelamente un periodo en el que se consumirá mucho más y, por ende, subirá su precio de manera ostensible.
El Gobierno canario ha anunciado este lunes que buscará suplir la baja de la nación británica por la de países como Israel, Chipre, Egipto, Libia o Malta. Una fuente autorizada del Ejecutivo autonómico también ha mencionado el nombre de Gales. La intención, continúa esa misma fuente, es encontrar alternativas incluso dentro del Reino Unido, indagando asimismo en los mercados de Escocia e Irlanda del Norte.
La orden de 12 de marzo de 1987, por la que se establecen para las Islas Canarias las normas fitosanitarias relativas a la importación, exportación y tránsito de vegetales y productos, permite al archipiélago realizar búsquedas de papas en todas las naciones citadas anteriormente, además de Siria, Túnez o Argelia.
La cosecha canaria cae un 60%
El descarte de Inglaterra podría darle alas a la producción local de este tubérculo en las islas. Pero este año, además del daño infligido por la plaga de la polilla guatemalteca, que persiste en la comunidad autónoma desde 1999, las condiciones meteorológicas extremas, con episodios de altas temperaturas y lluvias torrenciales en momentos inesperados, han desestabilizado el ciclo de la papa. Agricultores canarios han revelado que hasta un 60% de la cosecha se ha perdido como consecuencia de la sequía. Y no será hasta el próximo mes cuando comiencen a sembrar, por lo que habría que esperar hasta año nuevo, más o menos, para recoger.

