Un año más, la Asociación Mariantes ha celebrado una nueva edición de su encuentro dedicado al rescate y la transmisión de las tradiciones de nuestros antepasados.
En esta ocasión, un grupo formado por mayores y niños ha recreado la antigua costumbre de las familias de trasladarse durante la época estival hasta la costa para aprovechar los recursos que ofrecía la mar: recoger sal, pescar, preparar jareas, salar los alimentos y realizar las distintas labores necesarias para garantizar el sustento familiar.
Antiguamente, las familias se organizaban y permanecían varias semanas en la costa, compartiendo trabajo, conocimientos y convivencia. Una forma de vida que hoy queremos mantener viva para que las nuevas generaciones conozcan y valoren nuestras raíces.
Este año, además, hemos retomado la tradición de llevar los burros, recuperando una imagen que formaba parte de aquellas jornadas y que durante años estuvo ligada a esta forma de vida.
Muchos de los niños que comenzaron a participar en esta experiencia a edades muy tempranas hoy ya son hombres. Ellos, que aprendieron de sus mayores, son ahora quienes transmiten sus conocimientos y experiencias a los más pequeños, demostrando que las tradiciones permanecen vivas cuando se comparten y se enseñan de generación en generación.
Desde la Asociación Mariantes queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a todas las personas e instituciones que han hecho posible esta edición.
En especial, queremos agradecer a Andrés Matoso Díaz, director general de Ganadería del Gobierno de Canarias, y a José Manuel Díaz, de la Concejalía del Sector Primario del Ayuntamiento de Pájara, por su apoyo.
Nuestro agradecimiento también a los vecinos de Ajuy y Mezque, que, como siempre, han arrimado el hombro y colaboran en todo lo necesario: desde subir al cantil para tocar el bucio hasta ayudarnos con la organización, la seguridad y la logística del encuentro.
Asimismo, queremos agradecer a Francis Vidik, que de manera altruista nos acompañó para documentar esta experiencia y contribuir a conservar su memoria.
Y, por supuesto, un reconocimiento muy especial a las familias de los miembros de Mariantes, que año tras año están detrás de nosotros, apoyándonos, ayudándonos y haciendo posible que esta tradición continúe.
Porque rescatar nuestras costumbres no es solo recordar el pasado: es enseñar a nuestros niños quiénes somos y de dónde venimos.


