El sector pesquero, especialmente la flota artesanal y de bajura, se encuentra en pie de guerra contra la normativa europea de control de la pesca. La principal queja es la imposición de pesar todas las capturas a bordo con un estricto «margen de tolerancia», lo que conlleva cuantiosas sanciones si el peso estimado difiere del oficial registrado al llegar a puerto. Los pescadores artesanales de Canarias contra la normativa del pesaje a bordo
El conflicto sobre el pesaje a bordo
Los pescadores denuncian que la exigencia de pesar el pescado en el barco viola la realidad del oficio por varios motivos:
- Inviabilidad técnica: En embarcaciones pequeñas o en la pesca artesanal, parar a clasificar y pesar cada captura desde el «primer gramo» mientras se faena es considerado imposible y un riesgo para la seguridad.
- Sanciones injustificadas: El margen de tolerancia (el error permitido entre el peso estimado a bordo y el peso real en la báscula de puerto) es tan bajo que resulta en multas desproporcionadas por simples errores de cálculo, no por fraude o pesca ilegal.
- Burocracia: Las exigencias digitales y el preaviso obligatorio de llegada a puerto no se adaptan a las jornadas diarias de la flota de bajura.
Repercusiones en las islas
En Canarias, este malestar se ha convertido en una rebelión abierta del sector. El presidente de la Federación de Cofradías de Pescadores de Canarias (y patrón mayor de la Cofradía de Gran Tarajal), Lorenzo Brito, ha denunciado que estas multas continuas están «matando» a la flota. El sector exige normas más flexibles y consensuadas con quienes realmente trabajan en el mar.
Los pescadores artesanales de Canarias contra la normativa del pesaje a bordo


