El Colegio Oficial de la Profesión Veterinaria de Las Palmas ha advertido de la inviabilidad de exigir a las clínicas veterinarias de Lanzarote y Fuerteventura la cobertura de urgencias las 24 horas del día en las condiciones actuales. La corporación considera necesario trasladar tanto a la ciudadanía como a las administraciones públicas una situación que, según señala, “requiere un abordaje serio, responsable y basado en datos”.
Desde el Colegio se insiste en que esta realidad no responde a una falta de compromiso por parte de los profesionales veterinarios. “No se trata de desinterés ni de falta de vocación, sino de una carencia estructural de recursos humanos, económicos y logísticos que no puede seguir ignorándose”, advierten desde la entidad.
Las clínicas veterinarias de ambas islas trabajan, en su mayoría, con equipos muy reducidos y, en numerosos casos, unipersonales. Según el Colegio, los veterinarios ya soportan jornadas laborales prolongadas y una elevada carga asistencial y emocional. En este contexto, “imponer guardias nocturnas y festivas de forma continuada, sin refuerzos suficientes, supone un riesgo real para la salud de los profesionales, para la calidad asistencial y para la sostenibilidad del propio servicio”.
A esta situación se suma la dificultad para atraer veterinarios procedentes de otras islas. El Colegio apunta a que la grave crisis de vivienda que afecta especialmente a Lanzarote y Fuerteventura, con precios de alquiler elevados, impide ofrecer condiciones mínimas para que nuevos profesionales puedan desplazarse y establecerse. “Sin vivienda asequible, no hay captación de personal posible”, subrayan.
La organización colegial también destaca el impacto económico que supone mantener una clínica veterinaria abierta, incluso cuando no se atienden urgencias. Guardias sin pacientes, avisos que finalmente no se materializan, impagos y gastos fijos constantes hacen que asumir este servicio sin una compensación adecuada genere pérdidas económicas directas. “Mantener una clínica abierta tiene costes elevados, haya o no urgencias”, recuerdan desde el Colegio.
En este sentido, el Colegio Oficial de la Profesión Veterinaria de Las Palmas ha sido claro al señalar que no respaldará soluciones que obliguen a los profesionales a trabajar a pérdidas o que pongan en riesgo la viabilidad de sus centros. “Las urgencias veterinarias son necesarias, pero no pueden sostenerse a costa del sacrificio personal y económico de quienes las prestan”, afirman.
Finalmente, la corporación concluye que garantizar una atención veterinaria adecuada pasa también por proteger a los profesionales. “Velar por la atención veterinaria implica velar por quienes la hacen posible”, señalan, defendiendo que solo desde un modelo sostenible, equitativo y respetuoso con el colectivo veterinario se podrá ofrecer un servicio de urgencias eficaz y de calidad a la ciudadanía.

