Todo quedó en un susto, si bien durante mucho tiempo los protagonistas no fueron conscientes de lo que sucedía. El pasaje del vuelo de la compañía Vueling VY3008 procedente de Barcelona y con destino a Gran Canaria se encontró en la noche de este lunes con una sorpresa al llegar a la isla: se había recibido un aviso de bomba en la aeronave, lo que obligó a activar el protocolo de seguridad.
El avión despegó de Barcelona a las 17.25 y aterrizó en Gran Canaria a las 19.50. Sobre las 22.00 horas, los pasajeros pudieron salir de la terminal.
La aeronave fue llevada a un lugar apartado de la pista, en la zona más próxima a la playa teldense de Ojos de Garza. Se eligió ese punto para evitar que el bloqueo del avión y su inspección interrumpiese las operaciones del resto de aeronaves. Apenas se dio información a los pasajeros de lo que sucedía, para evitar escenas de pánico, si bien los ocupantes de la aeronave veían por la ventanilla el despliegue de fuerzas de seguridad y bomberos alrededor del avión.
Tras desembarcar los pasajeros y ser llevados hasta la terminal, se procedió a revisar a fondo el avión, labor encomendada a los artificieros desplazados al lugar.
Finalmente, los pasajeros pudieron recuperar sus equipajes y salir con tranquilidad, muchos de ellos encontrándose con familiares y conocidos que los esperaban fuera y que sí eran sabedores de lo ocurrido tras publicarse la noticia en las ediciones digitales de los periódicos.
Algunos viajeros dejaron constancia en sus declaraciones a los periodistas de profesionalidad mostrada por la tripulación y cómo habían evitado que se produjesen momentos de tensión; otros, sin embargo, echaban en falta mayor información.
Tampoco desde el ente Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea se ofreció información detallada a los familiares que llamaron o se presentaron en la terminal pidiendo saber detalles del vuelo y de sus ocupantes. En estos casos, y hasta que no termina la operativa de desembarque y revisión, la máxima aplicada según los protocolos pasa por minimizar la información a terceros.
Ahora, las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado continúan con las pesquisas para identificar y perseguir a los autores de la falsa alarma, pues se trata de un conducta delictiva.


