La huelga de los médicos de la sanidad pública canaria ha obligado a suspender más de 61.700 citas asistenciales en el archipiélago desde diciembre. Entre ellas, 57.299 consultas, 1.496 cirugías y 2.906 pruebas diagnósticas, según los datos difundidos este miércoles por la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias, que elevó el coste económico del conflicto a más de 150 millones de euros y reclamó el cese de las movilizaciones para abrir una nueva fase de negociación.
«La situación es muy dramática. Lo de menos es el dinero; lo más grave es el daño al sistema sanitario y a la salud de la ciudadanía», afirmó el director del Servicio Canario de la Salud (SCS), Adasat Goya, durante una comparecencia junto a la consejera de Sanidad, Esther Monzón.
El paro acumula ya 26 jornadas y forma parte del conflicto abierto entre el colectivo médico y el Ministerio de Sanidad por la reforma del Estatuto Marco, la norma estatal que regula las condiciones laborales del personal sanitario. Por ello, el Servicio Canario de la Salud trasladará en los próximos días a los sindicatos una propuesta para mejorar las condiciones laborales de los médicos dentro de su marco competencial. Entre las medidas incluidas figura elevar la retribución de la hora de guardia, aumentar la contratación de profesionales y reorganizar los turnos para evitar las guardias de 24 horas.
No obstante, el Ejecutivo autonómico insistió en que el origen de la protesta es estatal y lamentó que las comunidades estén sufriendo sus efectos. Monzón recordó que el anteproyecto del nuevo Estatuto Marco –pendiente aún de tramitación parlamentaria– ha generado un fuerte rechazo entre los médicos y señaló que 16 comunidades autónomas, con independencia de su signo político, han pedido al Ministerio una solución al conflicto.


