El único Museo del Gofio activo pide ayuda

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El último molino de gofio, ubicado en el Museo del Gofio, propiedad de Francisco Cabrera en la villa de Tetir, pide ayuda a las instituciones para mejorar la promoción del único Museo de Gofio activo de la isla. Cabrera, el molinero de La Asomada, responsable de la restauración de la maquinaria, cerró un acuerdo con el propietario de las instalaciones, Casto Martínez, para restaurar el viejo tostador de combustión, el edificio en que se halla y crear un centro de referencia sobre la historia del gofio. Sin embargo, la falta de sensibilidad de los representantes institucionales ante el que podría ser uno de los valores patrimoniales y etnográficos más enraizados a la cultura de la Isla, ha sido la respuesta que hoy empuja al molinero a buscar ayuda, «ni siquiera han venido a conocer el Museo, aunque yo también he fallado en no hacer invitaciones oficiales, pero es que ni siquiera he tenido el tiempo ni el dinero para hacer una gran fiesta de inauguración». En el trabajo diario de Francisco se incluye, además, su apuesta por la producción de gofio. «Tengo apoyos de otras islas, televisiones internacionales y medios de comunicación, pero no los tengo en mi isla.»
Con 220 años de historia y declarada Bien de Interés Cultural (BIC), esta molina es la más grande del archipiélago, y dicen que del mundo, que sigue activa y dedicada a conservar la cultura de los molineros. Curiosamente Francisco Cabrera es uno de los artesanos que no dispone del carné de artesano del Cabildo de Fuerteventura, «está regulado a través del Gobierno de Canarias y este oficio quizá no está recogido, podemos comprometernos a que se incluya», matizó el consejero del área, José Juan Herrera.

Recientemente el Gobierno de Canarias definió el gofio como “alimento de gran valor nutricional” y “elemento de enorme interés cultural e histórico para la sociedad canaria”. Por todo ello, Francisco Cabrera considera necesaria “la implicación de las diferentes administraciones, con el doble objetivo de garantizar la permanencia de esta pequeña industria local de gofio y, a su vez, la recuperación de modos alimenticios saludables, que asuman el consumo de esta harina tradicional y garanticen su viabilidad en el futuro”.

Puedes volver a escuchar la entrevista realizada en El Magacín de Onda Fuerteventura en el siguiente enlace:

El Cabildo de Fuerteventura, a través del consejero de Museos y Patrimonio, José Juan Herrera se compromete a buscar acciones que mejoren la visibilidad del último molino de gofio en activo de la isla.

Hace unos años, el Gobierno canario restauró la molina de la familia en La Asomada bajo el compromiso de que diesen a conocer el proceso del gofio al público.
El potencial turístico que ha alcanzado el Museo del Gofio encandila a los visitantes extranjeros y cada semana recibe a varios grupos que quieren conocerlo. Desde que Francisco Cabrera comenzara a poner en marcha el motor.  Ahora es el molinero quien le ha pedido al Cabildo que colabore también con la promoción «es hora de luchar por lo nuestro, aquello que se ha dejado atrás y forma parte de nuestra cultura».